Hombre de rock, bruto como un toro

Ya se sabe: el periodista Ariel Torres escribió la primera biografía de Ricardo, titulada "Iorio, el perro cristiano".

A continuación, el emocionante prólogo del libro, escrito por Víctor Pintos.


Pampa y toro

“La pampa es como el cielo al revés”. La definición la escuchó Atahualpa Yupanqui de boca de un paisano, una vez quién sabe cuándo, en una de esas rondas de mate en el campo en las que tanto se aprende. Y gustaba repetirla.

En el bar de una estación de servicio al borde de la ruta, en medio del cielo al revés, me reencuentro con Ricardo después de muchos años de no verlo. Es un mediodía de la primavera de 2007, él vuelve de un show de Almafuerte en el Gran Buenos Aires y en un rato seguirá camino a su casa en el campo, allá más al sur, cerca de Coronel Suárez. La ciudad más cercana a este lugar de paso es Olavarría, donde estoy viviendo después de más de 20 años de crecer y trabajar -y gozar y sufrir- en Buenos Aires. El y yo nos fuimos a tiempo, pienso ahora.
La excusa de la reunión es este libro, que está casi terminado: fui invitado a escribir el prólogo y la única condición que había puesto para decir que sí o no era reunirme con él y ver qué sentía en la piel.


Y he dicho que sí, ya se ve.

Lo decisivo fue que este Iorio sigue sin enterarse que tiene estatura de leyenda viva para mucha gente, y que sigue mirando a los ojos, como los hombres más hombres que la pelean día a día en los campos que se ven al borde de la ruta a esta altura de la provincia de Buenos Aires, hombres de brazo clavado al surco, tierra y sudor.

Lo crucé por primera vez en enero del 93, en el lobby del Viña de Italia, un hotel de tres estrellas que queda en San Jerónimo y Balcarce, en el centro de Córdoba, en una circunstancia que este libro cuenta en un momento. Apenas un minuto después de que alguien nos presentara –yo sabía perfectamente quién era, me parece que él sabía algo de mí-, tuve una sensación de cierta familiaridad, como si fuéramos no digo amigos pero sí conocidos de mucho tiempo. Conocidos e iguales también, porque en la noche de ese día no fuimos un rockero ya mítico y un periodista, ambos ya muchachos grandes, sino dos chicos felices de poder saludar, por primera vez en sus vidas, a un hombre –un gran artista- que los dos admiraban, José Larralde.

Después nos vimos algunas veces más. No se cuántas. Vi conciertos suyos, escuché sus discos, me sorprendió el que hizo con Flavio, entendí como lógico que fuera uno de los invitados de León Gieco para cantar “El embudo”.

Y hoy, cuando lo reencuentro en este bar, me parece natural estar hablando no tanto del rock, de guitarristas o de discos, sino de qué crudo es el invierno de por acá y de cuándo se aprende en la ruta de regreso a casa, mientras el auto va casi solo y la mente de uno se pierde en cualquier lado.

Iorio, el artista, es un monumento de rock en la Argentina. Como Pappo. Su público morocho y suburbial, elemental y fervoroso desde las entrañas, no confía en cualquiera y a él lo sigue a muerte desde hace años. Incluso se renovó. Porque quienes hoy cuentan las monedas para ir a los conciertos de Almafuerte quizá sean los hijos de quienes fueron seguidores de V8...

Iorio es también un hombre igual al que su público imagina que es, derecho y sin vueltas, categórico, de puño fuerte, y a la vez distinto en algunos aspectos a lo que el imaginario puede haber construido alrededor de su figura. Por ejemplo, es tierno hablando de sus hijas y de sus perros –que no son caniches que van a la peluquería, precisamente, sino majestuosos pit bulls-, y es mucho más tolerante con los distintos cuando la conversación viene en términos gratos y es respetuosa. Eso sí, tiene una forma tioca de expresarse. Dura podría decir, medio bestia también, pero no, la palabra es tioca. Aspera, tosca. Tioca. Así cuenta sus cosas y así escribe. Así canta.

Su música es dura como las manos de los trabajadores. Los del campo y los de la ciudad.
Su mirada es afilada. Su lengua también. Y su corazón es así de grande. Se desborda muchas veces, como el de los animales. Por eso cae en exabruptos, ya sabemos. Pero bueno. No estoy de acuerdo con algunas cosas que piensa y dice, pero como va de frente, lo prefiero a tantos hipócritas que hacen hermosas declaraciones y después tienen gestos repugnantes.


Este libro, esforzado y elogiable trabajo periodístico que demandó mucha energía y tiempo, cuenta mucho de su obra y sobre todo de quién es. Recomiendo su lectura con atención y desprejuicio. Bienvenidos a la historia, pasión y vida de Ricardo Iorio, un toro. Hombre de rock, bruto como un toro. Y también con unos huevos así de grandes.




17 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos Ricardo viejo noma!!!!!.
Tenemos la misma edad con Ricardo y fui un gran admirador de V8, asi como lo soy de Almafuerte.
Me imaginé que algo lo ligaba al campo, pero nunca pensé que vive en él. Yo tambien soy chacarero, hacemos cria de novillos y agricultura. Aquí tambien se escucha rock. Gracias Ricardo por tu honestidad. Yure de Arribeños Bs As

Anónimo dijo...

Muy buen prólogo, una perlita. Un saludo para Yure y para todo Arribeños desde Barrio Norte, firme junto al campo.

NiKki.-

Anónimo dijo...

Lindo el prólogo, saludos desde la patagónia, donde los frío son fríos, y los campos desérticos, donde se vive de petróleo, y aunque no lo haya, no se cortan las rutas; sino que se labura mas en su búsqueda....

Rammstein_cipo

shaitan dijo...

hola quisiera saber donde vive ricardo Iorio vivo en un pueblo cercano a Olavarria y me gustaria mucho poder visitar a este caudillo federal y mito viviente del rock.

Javier Aman dijo...

Me gustó el prólogo pero, lo que más me gustaría, es conseguir el libro. Soy de Eduardo Castex, provincia de La Pampa (al costado de la RN35). Ojala que Almafuerte venga a tocar por estos pagos. Lo vi 5 veces en Córdoba (Hindu Club, General Paz Juniors y La Vieja Usina) y, además, en el Monster of Rock 99, teloneros de Metallica y Sepultura.
Aguante Ricardo, siempre te seguiré y escucharé, me cambiaste la manera de ver y vivir la vida. Un abrazo, che !

Vanina dijo...

A mi tambien me gustaria contactar a Ricardo, si alguien tiene algun dato, por favor avise!

Anónimo dijo...

Grande Ricardo! Tengo 19 años y desde q te escuche cantar x primera vez no deje de hacer jamas... m cambiaste los pensamientos totalmente, vos traes la semilla de verdad. GRASIAS RICARDO!!!

Anónimo dijo...

aguante la cumbia metaleros putos

shiliko dijo...

aguante ricardo carajo y vo cumbiero puto hacete mete un palo en el culo gil

Esteban dijo...

Ricardo, te escribo desde Oro Verde, Entre Rios. No hace mucho tiempo que escucho tu musica, tus mensajes. Pero este finde de semana pasado, hubo un cambio en mi, un cambio interno que me dejo ver y entender muchas cosas. y justamente hoy al escuchar tus mensajes, senti por dentro una conexion entre ambos, seres que provenimos de un mismo punto o dios, o hace falta saber mas para darnos cuenta que hay un punto que nos conecta. La azon de este mensaje es que llegue a quien tenga que llegar y que de alguna manera sepas que seria un honor para mi compartir palabras del alma con tu ser. gracias por acompañarme y saber que no estoy solo.De apoco, muchos mas vamos a ir despertando.

Anónimo dijo...

Lindo prólogo, lástima el resto del libro.

PAulita Quiroga dijo...

Ricardo un capo total! Admiradora de años! algun dia nos encontraremos!

emmanuel dijo...

te odio loco, sinceramente... tu musica es buena y tus seguidores orgullosos... yo quede en la nada.
solo y en silencio esperare un guia, algo o alguien q me saque del odio profundo que siento en este momento.. solo vos podrías ayudarme, pero se que nunca se podrá. talvez si algun dia pudiera subir... te lo recordare cantando!!!

cap. viagra dijo...

grande Ricardo I ; nunca tube oportunidad como ahora que encontre este lugar para poder expresarlo .- gracias por lo que expresas y trasmitis .-Un abrazo desde el Camion que manejo y me acompañas tantos ratos .-

Anónimo dijo...

ricardo iorio. señor : ojala algun dia pueda tenerlo frente a frente . Mirarlo a los ojos. Y darle un fuerte abrazo y decirle gracias patriota. Por hablar y cantar de realidades que muchos no quieren o no les convienen ver...... Gracias ricardo por ser argentino un hombre de fierro que no se vende y mi gran inspirador , saludos cordiales diego de arroyo seco sta fe.

Anónimo dijo...

Grandee iorio!!

Lukas olavarria dijo...

Que grande Ricardo, gracias x regalarnos tus letras.espero algún día cruzarte y poder estrechar tu mano.lukas desde Olavarría